A tres años y tres meses, trabajadores del Hotel Virrey de Mendoza de esta capital no pierden la esperanza de solventar la huelga que iniciaron ante violaciones al contrato colectivo de trabajo.
En un campamento montado afueras del inmueble, en pleno corazón de la ciudad, generan un poco de ingresos con la venta de dulces, churros, cigarros, jugos y tortas.
Turistas que llegan al primer cuadro de la ciudad observan la escena y lamentan el conflicto que ha cerrado las puertas a un sitio de alojamiento con historia.
Los trabajadores reclaman la poca disposición del empresario Ramón Toca Treviño ante quien se manifestaron por la retención a las propinas que dejaban clientes y turistas.















