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Por Jesús Michel Narváez

Ocupar un cargo de relevancia en alguna de las áreas del sector público y también en el privado o sindical, no hace inmune a la persona y si hay una conferencia de prensa y algún reportero -profesional, no de los que descubrió Jesús Ramírez Cuevas- toma el micrófono para formular una pregunta, por delicada que fuere, la funcionaria -ya no son servidores públicos- debe responder si usted quiere con evasivas, pero ofrecer su versión.

Responder con “es usted un majadero al hacerme esa pregunta” evidencia que algo se oculta. Nadie debe molestarse con los periodistas profesionales -el caso que le relato ocurrió con el compañero de Radio Fórmula- y solamente solicita saber si alguna empresa -no se escucha el audio- le ofreció un contrato … lo interrumpe Guadalupe Taddei y le dice en tono casi maternal “es usted un majadero”.

Bueno, a partir de ahora, a la señora presidenta del INE -lo que queda de un Instituto que fue ejemplo para el mundo democrático- habrá que consultarle si se le puede preguntar cuántos familiares tiene trabajando en el gobierno federal y en el de Sonora, además de otros en diversas entidades e instituciones. O bien, a través del titular del Despacho de la Coordinación Nacional de Comunicación Social, Sergio Uzeta Murcio -es el nombre que aparece en la página oficial del INE- enviarle por escrito las preguntas y solicitarle, si tiene a bien, proponer la forma en que se le debe preguntar.

¡Ya basta!

Son empleados del pueblo, de los que pagamos impuestos y su obligación es hacer públicos los contratos que la institución otorga, ya por convocatoria abierta, selectiva de 3 proveedores o asignaciones directas. Si todo está conforme a la Ley ¿por qué ocultarla?

La señora Taddei es una funcionaria a la que le paga un elevado salario, más bonos y apoyos que le permiten viajar en primera clase y acudir a restaurantes elegantes, aunque en el INE cuentan con un comedor privado de excelencia, según se dice en los edificios de la institución.

Da la impresión que a la señora Taddei le pegó el síndrome de subirse al ladrillo y construir su narrativa mirando por encima del hombro.

Si no le gusta que le pregunten si tomó la opinión del Consejo General o de las instancias sustantivas del INE para hacer nombramientos de alta gama, simplemente no debe abusar de los “poderes que se auto concedió” para designar a los funcionarios que la acompañarán en el rediseño del INE.

Decía Jesús Reyes Heroles que en política se tenía que aprender a comer sapos, no ranas, sin hacer gestos. Llegar a una posición medianamente relevante en un área que toma decisiones fundamentales para cualquier actividad quien la ocupe, requiere aprender a respetar a los que en apariencia son sus inferiores jerárquicamente.

Aristóteles plasmó una frase que lo dice todo: Es un principio indiscutible que, para saber mandar bien, es preciso saber obedecer.

Supongo que la señora Taddei sabe obedecer bien a Palacio Nacional, porque a los ciudadanos, los votantes, no los pela ni en peluquería.
jesusmichelnarvaez266@gmail.com, jesusmichelmp@hotmail.com