Estados Unidos conoce las estructuras criminales incubadas y protegidas por la 4T.
Miguel A. Rocha Valencia
A medida que pasan los días y crecen los escándalos, los reflectores se mueven hacia La Chingada y la pregunta ya no es ¿Quién protegió a las estructuras criminales de las drogas y el huachicol? sino ¿Por qué? Las dejaron crecer tanto, que su hedor de corrupción llegó a Estados Unidos cuyo presidente afirmó que México se convirtió en un narcoestado.
Frente a lo que sucede, no se puede argumentar la soberanía nacional para defender a criminales “comunes”, de “cuello blanco” o de galones militares; todo indica que durante el primer gobierno de la 4T, de construyó una red delincuencial prohijada y protegida desde palacio Nacional.
Todo lo indica así aunque se pidan pruebas de ello; a estas alturas del partido, será más difícil probar la inocencia de un gobierno que se revolcó en las heces de la corrupción , convirtiéndose en una organización criminal que superó la imaginación más perversa mientras se enarbolaba demagógicamente a los pobres como estrategia política, cínicamente reconocida así por su creador, el mesías tropical que se alzó como salvador de un México de instituciones y estructuras sociales con carencias y errores pero que al final era mejor.
Como se observan los hechos, aun “sin pruebas contundentes”, pareciera que lo peor está por venir, nos llega el tufo a podredumbre que nos revela que al final, conoceremos todos esos sucios negocios de los que el mismo prócer tabasqueño afirmaba que debían ser del conocimiento y por ende autorizados por el jefe del Ejecutivo. Así lo dijo.
Las evidencias son tan contundentes en los temas de sociedades del gobierno de los abrazos no balazos con el crimen organizado, como en los casos de los mayores fraudes fiscales y robos al erario.
Lo peor es que en la administración cuatroteísta se sienten tan intocables que en su soberbia perdieron la brújula y a cualquier señalamiento a nivel nacional, lo tildan de provocación de la derecha cuyos voceros son vendepatrias y traidores, y cuando las críticas y acusaciones llegan del extranjero, se le llama injerencismo y se recubren con el patrioterismo ramplón para intentar disfrazar la corrupción de un gobierno que convirtió la podredumbre en su sello distintivo.
Están hundidos por todas partes, la cuatro Té tuvo la habilidad de sumar todos los pecados capitales de sus antecesores, desde el fraude y la rapiña electoral hasta lo colusión cínica con el crimen al que le dieron manga ancha y se empoderó tanto que cubrió más de las dos terceras partes del país.
Para ello, fue necesario que destruyeran las estructuras sociales, administrativas y corrompieran al poder judicial haciéndolo suyo lo mismo que organismos autónomos para que de esa manera nadie les dijera que “la ley es la ley” porque la única vigente en el país, es la de la 4T.
Hucahicol va más allá de los 600 mil millones de pesos; alianza criminal supera el dinero para convertir al de la 4T en un narcogobierno, al menos así lo califican en Estados Unidos y otras partes del mundo donde el prestigio de antes, se trocó en desprecio y condena.
Organizaciones criminales permearon las estructuras municipales, estatales y ascendieron con galones y entorchados en las instituciones públicas. especialmente las de seguridad desplazando de la agenda nacional a un García Luna que aparece como niño de pecho frente a lo que hoy vemos con los Rocha Moya o los Villarreal.
Por eso ya nadie habla del exsecretario de Seguridad quien al igual que el antiguo Zar antidrogas, el general Gutiérrez Rebollo son símbolos de otros tiempos en que el poder se castigaba a sí mismo con varios gobernadores que fueron apresados y castigados, y que hoy con la 4T al frente, se protege a sí mismo.
Falta mucho, la función apenas inicia; aun no sabemos dónde están esos diez billones de pesos que se pidieron prestados y que en seis años duplicaron la deuda histórica de México, esa que no iba a crecer porque la corrupción que se eliminaría por decreto presidencial, era la que la alimentaba y que hoy aparece como signo distintivo de un movimiento que luce criminal aunque sin “pruebas contundentes”, pero sí evidentes con matazones, desaparecidos, desperdicios insultantes de dinero; una nueva y millonaria mafia en el poder sumida en podredumbre.
Algún día sabremos dónde quedó el dinero porque es mucho y no cabe en las alforjas de los delincuentes que hoy están en el poder ¿O si? Ahora se explica por qué se Conoceremos también por qué dejaron crecer al crimen: se convirtieron en socios.














