Teresa Gil
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La sorpresiva reacción gringa de pedir la extradición de ciudadanos sinaloenses encabezados por el gobernador de ese estado, Rubén Rocha Moya , se ve bastante evidente por la forma como ha sido expuesta, sin pruebas reales, que demuestren realmente las acusaciones. Está claro que desde la embajada de Estados Unidos ha habido una intervención apoyada en informes opositores. Ya el señor Ronald Johnson que detenta ese puesto, había adelantado algo en aquel estado, con un discurso que no encajaba en su papel de embajador. La relación diplomática, es eso, relación que se ejerce desde la diplomacia, no en discursos sin pruebas, señalando a un personaje del partido que gobierna. Por lo general, con pocas excepciones, los diplomáticos estadounidenses han respetado los límites que imponen su presencia. Y han sido respetados.
EL ACTOR JOHN GAVIN, INVENTADO COMO EMBAJADOR POR RONALD REAGAN
Esto ya lo he contado en otra ocasión. Pero viene al caso. De los muchos embajadores gringos que hemos tenido, se recuerda el caso del empresario-actor que fue John Gavin. En realidad se llamaba John Apablasa Pablos, hijo al parecer de un sudamericano, pero que fue criado por Herald Ray Golemar, nuevo esposo de su madre, la sonorense Delia Diana Pablos. Pero su nombre de actor terminó en John Gavin. Nacido en abril de 1931, su larga trayectoria tocó la industria cinematográfica donde fue famoso aunque pésimo actor. Se cuenta la anécdota de que en una intervención en Psicosis (1960) de Alfred Hitchcok, frente a la grandeza actoral de Anthony Perkins la estrella, Gavin hizo un papel soso, estereotipado, que no el gustó al director, pero ya no lo podía cambiar. Hitchcok ya nunca lo volvió a contratar. Yo lo vi varias veces en el filme Encaje de media noche (Obra de teatro llevada al cine, de Matilda Smouted 1960), porque me acordaba que en mi infancia que transcurrió en el campo de los Pablos, sus parientes lo llevaban cercano a los veinte, a ese campo. Pero la verdad es que era un tipo soberbio que miraba a los campesinos desde arriba. Después de ser famoso actor, se consolidó en las corporaciones y así llegó a las manos de su amigo Ronald Reagan entonces presidente de Estados Unidos, quien lo nombró embajador de México en 1981, que se alargó hasta 1986.
ERA TAL LA SOBERBIA DEL EMBAJADOR GAVIN, QUE PIDIERON SU EXPULSIÓN















