CDMX enfrenta grave desigualdad en financiamiento al transporte público.
La Red de Transporte de Pasajeros (RTP), por su parte, recibe subsidios focalizados para atender zonas periféricas y sectores de bajos ingresos. Sistemas como el Trolebús, el Tren Ligero y el Cablebús igualmente funcionan con apoyo financiero gubernamental.
Sin embargo, el transporte concesionado convencional prácticamente carece de subsidios operativos. Los escasos recursos que recibe se destinan exclusivamente a programas de renovación vehicular, sin apoyo para costos diarios de operación.
La contradicción, explicó Escamilla, radica en que este sistema concesionado moviliza alrededor de 210 millones de pasajeros mensuales, cifra que prácticamente duplica los cerca de 101 millones de usuarios que transporta el Metro cada mes.
“A este sistema se le exige mantener tarifas políticamente reguladas, absorber incrementos constantes en costos operativos y sostener financieramente el servicio sin apoyo gubernamental suficiente”, afirmó.
Crisis estructural, no superficial
El especialista sostuvo que el deterioro del transporte público en la capital y en otras ciudades del país es consecuencia directa de este desequilibrio presupuestal.Entre los efectos más visibles mencionó la caída en la demanda de usuarios, el envejecimiento de las flotas, unidades en malas condiciones, congestionamiento vial creciente y pérdida de competitividad frente al automóvil particular y la motocicleta.
Escamilla subrayó que México sí ha avanzado en la construcción de un marco legal en materia de movilidad, con medidas como el reconocimiento constitucional del derecho humano a la movilidad, la creación de la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial y la Política Nacional de Transporte Público Colectivo Urbano.
No obstante, advirtió que el principal desafío ya no es normativo.
“La crisis actual no es un problema superficial, sino estructural. Durante décadas se tomaron decisiones fragmentadas, enfocadas en resolver síntomas inmediatos y no en construir un verdadero sistema integral de movilidad”, señaló.
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La paradoja de la Ciudad de México
Durante la conferencia se destacó que la Ciudad de México representa de forma clara las contradicciones del modelo actual de movilidad urbana.
Aunque la capital cuenta con una amplia red integrada por Metro, Metrobús, RTP, Trolebús, Cablebús, Ecobici y corredores concesionados, continúa figurando entre las ciudades con mayores niveles de congestión vehicular a nivel mundial.
El impacto, advirtió Escamilla, no se limita al transporte, sino que afecta directamente la calidad de vida de millones de personas, al incrementar tiempos de traslado, reducir la productividad económica y limitar el derecho al tiempo libre.
Ante este panorama, el directivo hizo un llamado a replantear integralmente el modelo de movilidad urbana y construir políticas públicas de largo plazo que permitan una distribución más equitativa y racional de los recursos.
“El problema no es solamente mover autobuses o personas; el problema es garantizar calidad de vida”, concluyó el director ejecutivo de Grupo CISA.















