Carlos García . ( calante ) .
Corría el año de 1982 en un pueblito al oriente michoacano llamado Tuxpan .
Había Nacido en el mismo pueblo un 3 de Abril de 1915 . Su niñez la transcurrió normalmente , no le gustó la escuela y trabajaba en el campo , hasta que tuvo la edad suficiente para enlistarse en el ejército mexicano . Se dió de alta en el cuartel de la 16 / a . Zona militar con destacamento en Irapuato Gto.
De ahí fue enviado a servir a varias zonas militares en toda la República mexicana .
Nunca sentó cabeza en ningún lado pues su espíritu de aventura y el gusto por viajar y descubrir lugares se lo impidieron .
Conoció y vivió de cerca la maldad y la violencia del ser humano , un día decidió renunciar a esa vida y convertirse en un hombre sereno y tranquilo …. Ya se lo había ganado con los años . El tiempo y el destino lo trajeron de regreso a su pueblo natal .
Ya de aquel joven aventurero y con hambre de justicia no quedaba nada , se había transformado en un viejo bondadoso y alegre . Por todos lados de se le veía siempre sonriente , alegre y amable .
Así que decidió avecindarse en su pueblo y buscar un trabajo que le permitiera vivir el ocaso de su vida en paz .
Aún no amanecía cuando comenzaban sus labores , pesadamente se levantaba de la cama y se ponía sus huaraches cruzados de tierra caliente , su sombrero de palma y su camisa de manga larga abotonada solo hasta la mitad, y desfajada .; tenia 67 años de edad ,
de figura delgada y barba desaliñada .
Después se encaminaba rumbo al corral .
Ahí Parada entre dormida y despierta estaba la “ tariacuri “ una mula retinta alta y vigorosa , su anterior cuidador de nombre Gregorio González ( Don Goyo ) la había llamado así en honor a una famosa cantante oriunda de Huetamo, decía que cantaba feo pero muy fuerte , así mismo era el rebuzno de la mula .
Por la mañana Calante le daba de pienso a mula ;
– una manta de yerba fresca que había cortado la tarde anterior.
– un cuarterón de maíz .
– un cuarterón de cebada.
Le llenaba un balde de agua y la dejaba sola para que comiera .
Mientras tanto él se metía a su choza y ponía a calentar agua en el fogón para preparar su café y algo para almorzar .
Como si estuvieran sincronizados cronológicamente terminaban al mismo tiempo de alimentarse.
Entonces Calante se dirigía al corral y comenzaba a ponerle los aparejos a la tariacuri , le colgaba un cencerro y después la llevaba a donde estaba la carreta y la enganchaba .
La carreta era de tablones de madera de tres metro de largo y 2. 50 de ancho por 1 metro de alto , llantas normales de camioneta y una pequeña banca , donde podían sentarse y maniobrarla.
Apenas comenzaba a clarear cuando salían dispuestos a trabajar , tenían la encomienda de recoger diariamente toda la basura del pueblo .
Cómo Calante vivía por el rumbo de San Victoriano la primera calle que recorría era la de Francisco I . Madero .
Lentamente recorrían la calle , el ruido del cencerro de la tariacuri daba aviso a la gente de que era tiempo de que salieran de sus casas con sus botes de basura , uno a uno calante vertía los botes en la carreta , en todas las esquinas detenían su marcha para dar tiempo a que salieran los vecinos con los desperdicios .
Ya era temprana la mañana cuando llegaba a la calle Vicente Guerrero ( la calle de la amargura ) , así seguía su lento pero seguro caminar , llegaba a la Morelos y la recorría toda de un jalón , después subía por la calle 20 de noviembre y bajaba , pero esta vez por la calle Nicolas Romero ( la calle chueca ).
Al terminar ese recorrido ya la carreta iba llena y pesada , entonces era tiempo de ir por primera vez al vertedero de basura que se encontraba a las afueras del pueblo .. en aquel tiempo estaba situado por el rumbo del carcamo donde ahora está asentada la colonia Pancho Villa . El predio le pertenecía al Sr. Elias Rescala .
Por esos años , el uso de plástico era muy limitado , la mayoría de los envases eran reciclables y en las tiendas todo era envuelto en papel de estraza o periódico , la gente llevaba sus canastas para el mandado y la fruta y verdura se pesaba y se vendía a granel es decir , sin embolsar .
Por otro lado en la mayoría de las casas tenían un solar o huerta en la parte trasera donde la gente hacía un pozo para quemar su basura , por lo que la carreta era más que suficiente para mantener el pueblo limpio.
El sonar del cencerro no sólo alertaba a las amas de casa de la presencia del carretón de la basura , sino también a los niños que salían a su encuentro :
Unos le hacía mosca y se subían a la carreta, otros solo se le colgaban y los más osados se le montaban a la tariacuri que permanecía apacible y tranquila .
Cómo era de esperarse muchos niños terminaban batidos de mugre y empapados con los líquidos que emanaban de los desperdicios .
Calante se divertía riendose a carcajadas de ver cómo terminaban los traviesos niños y seguro de que en sus casas no les iba a ir nada bien , con sus mamás.
Paseando por todas las calles del pueblo se repetía la historia una y otra vez , en un día normal visitaba el vertedero de basura hasta 3 o 4 veces.
En una ocasión pasaron dos días y el carretón de la basura no llegaba , al ser el amigo Calante muy formal y siempre cumplir con la enconmienda puntualmente , el entonces presidente municipal Sr. Samuel Carmona mandó un emisario para que investigara el por qué de la demora en el servicio .
El reporte del emisario fue el siguiente :
Que dice Calante … que la carreta tiene las llantas ponchadas y ya no le sirven y que además le faltan zapatos al animal .
Siendo el Sr. Samuel Carmona un hombre muy justo y sabio , devolvió al emisario con la siguente respuesta :
Dile al señor Calante : que le ponga las llantas nuevas a la carreta y al animal también , que le ponga sus zapatos .
La Oficina de telégrafos en ese entonces era atendida por un noble , educado y amable señor , Don Pascual Padilla . El cuál poseía un local a un lado de la oficina de telégrafos donde vendía llantas .
Calante lo visitó esa misma tarde para comprar las llantas para la carreta.
Al día siguiente como de costumbre salieron a realizar su labor , poca gente fue la que notó que andaban estrenando feliz y orgullosamente . Aunque al caminar de la carreta algo notaban medio raro y muy pocos fueron los se percataron del detalle .
Al final del mes llegaron dos facturas a la presidencia :
La primera la reclamaba el Sr. pascual Padilla por el importe de dos llantas para la carreta .
La segunda del Sr. Ricardo Nateras . Por el importe de un par de botas de la marca crucero , del número ocho .
Ambas firmadas por el servidor público .
Calante .
No llegó la factura del herrador del pueblo .
Pues resulta que la mula andaba caminando con los huaraches de Calante que hábilmente le acomodó a manera de herraduras .
Tal como giró instrucciones el presidente:
“” Que le pusiera sus zapatos . “”
El amigo y servidor público Calante , acato las órdenes a como el quizo , y las acomodo a su modo y a su conveniencia .
El caso fue que Calante se paseaba en sus botas crucero nuevas .
Al poco tiempo después y debido al crecimiento del pueblo siendo aún presidente el Sr. Samuel Carmona . Compro la primer camioneta destinada para recoger la basura del pueblo , y cambio el vertedero ;
por breve tiempo estuvo situado donde ahora es la colonia denominada el ombligo del diablo y después se cambió de manera definitiva a la comunidad de palmitas.
Calante siguió siendo servidor público . Pero esta vez fue asignado a mantener la limpieza del jardín municipal, cargo que ejerció hasta su muerte .
El destino de la carreta y el de la tariacuri se perdió de manera incierta.
Fin.
Paco Ortiz.















