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Ahora Enrique Inzunza será ‘un sapo’

‘No hay, no hay’ en la Fiscalía General

El ex priísta, ex militante del PT y ahora morenista Manuel Bartlett Díaz tiene décadas de estar en la mira de las autoridades y tribunales estadounidenses, que lo señalan como partícipe en el secuestro, la tortura y posterior asesinato del agente de la DEA Enrique ‘Kiki’ Camarena Salazar, cuando cumplía funciones de secretario de Gobernación del gris gobiernito de Miguel de la Madrid. Testigos protegidos y documentos desclasificados en EU dan cuenta de ello.

Bartlett también ha sido señalado de haber tenido conocimiento de las actividades delictivas en el rancho ‘El Búfalo’ en Chihuahua, propiedad de Rafael Caro Quintero, donde se cultivaba marihuana a gran escala.

Desde entonces se menciona en los mentideros políticos que el ex director de la CFE, con AMLO; ex gobernador de Puebla, en el sexenio de Ernesto Zedill; ex titular de la SEP, con Carlos Salinas, y que ha ocupado escaños senatoriales en cuatro legislaturas federales está impedido de ingresar a territorio estadounidense por temor a ser detenido, enjuiciado y ‘enchiquerado’ dadas sus relaciones con el Cartel de Guadalajara, que primaba en la década de los 80’s y del cual surgieron el sinaloense, el tijuanense y el juarense.

La DEA no olvida a Camarena y tampoco a Bartlett, como se vio hace unos meses cuando el actual gobiernito de la 4T envió –sin que mediara juicio de extradición– a Caro Quintero a los Estados Unidos. Proliferaron los homenajes al primero y los reclamos al segundo.

¿Será que Bartlett es el próximo cercano a AMLO contra el que una fiscalía estadounidense solicite aprehensión con fines de extradición?

¿Le llegó la hora al veracruzano de orígenes tabasqueño que ‘gobernó’ a los poblanos?

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Envalentonado, enérgico, el todavía senador sinaloense Enrique Inzunza alzó la voz en repetidas ocasiones para exigir la presencia de la gobernadora de Chihuahua ‘Maru’ Campos en el recinto del Paseo de la Reforma, para reclamarle su permisividad con la CIA, porque cuatro de sus agentes habrían participado en el operativo para destruir un enorme narcolaboratorio en la porción del Triángulo Dorado que corresponde a la entidad de mayor territorio en el país.

Bravo como el que más, Inzunza se mostraba ofendido porque la mandataria estatal –acusaba, como lo hizo toda la manada guinda—violó a la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional que AMLO reformó para que agentes extranjeros no pudieran actuar en nuestro país… con lo que el tabasqueño sellaba el pacto establecido con los cárteles para que sus sicarios actuaran a sus anchas, a cambio de apoyos logísticos y económicos para su movimiento político.

La bravura, empero, abandonó a Inzunza pocas horas después. A partir de que se diera a conocer que, junto con Rubén Rocha y otros ocho sinaloenses, es requerido por una fiscalía neoyorquina para que responda por su alianza y complicidad con ‘Los Chapitos’.

¡Huyó! ¡Se escondió! Y finalmente reapareció en un video en el que apuntó que, a diferencia del ahora exgobernador, él no solicitaría licencia, que ocuparía su escaño dentro de dos días en la sesión de la Comisión Permanente y que, muy machito, ahí estaría a la disposición…

… al mismo tiempo que sus abogados litigaban convertirlo en testigo colaborador de las autoridades judiciales estadounidenses.

En el zoológico morenista y en pocas horas, Inzunza se presenta camaleónico: pasó de lobo feroz ansiando llevarse entre las babeantes fauces a ‘la caperucita’ chihuahuense… a escurridizo ‘sapo’, delator.

‘¡Para eso me gustabas!’, dirían por ahí.

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La transformación de la seriedad en comicidad es un fenómeno psicológico y narrativo bien conocido, a menudo resumido en la idea de que “entre más serio te pones, más estúpido te comportas”. Cuando la seriedad se exagera o se aplica a una situación absurda, pierde su perspectiva y se convierte en humor.

Le sucedió apenas a Raúl Armando Jiménez Vázquez, titular de la Fiscalía Especializada de Control Competencial de la FGR, quien en conferencia de prensa se convirtió en ‘El No Hay’, que fue uno de los personajes más icónicos y críticos de Héctor Suárez en su programa ‘¿Qué nos pasa?’

A mitad de la década de los 80’s Suárez representaba a un empleado negligente que respondía ‘¡No hay, no hay!’ ante cualquier solicitud, satirizando la mala atención y el desinterés de algunos proveedores de servicios hacia los ciudadanos.

Y así vimos todos a Jiménez Vázquez hace unos días al intentar desvirtuar la petición de una de las cinco fiscalías neoyorquinas de que sean extraditados los presuntos narcopolíticos sinaloenses ligados al cártel de ‘Los Chapitos’.

— No hay ninguna referencia.

— No hay ningún fundamento.

— No hay ninguna evidencia que nos permita apreciar el porqué de la urgencia de la detención de (los personajes mencionados en el indictment dado a conocer el pasado 30 de abril).

‘No hay. No hay’. Involuntario homenaje póstumo a ese gran actor que fue Héctor Suárez.

Porque en la 4T no’más ¡no hay!, ¡no hay!

@AndySKBrown1